El Púlpito

Opiniones personales relacionadas con el Camino de Santiago

martes, mayo 09, 2006

El Camino a escala

XXXLimagenFrancisco González Ferreras es un artista de la talla, arquitectura, ingeniería y otras artes necesarias para conseguir la obra que hoy quiere compartir con todo el mundo. Tras un pasadizo, como en los cuentos, en su local de la localidad leonesa de San Andrés de Rabanedo se esconde un verdadero museo. La puerta se abre y lo mismo sucede con la boca del visitante. En su interior, 38 maquetas de considerable tamaño reproducen otros tantos edificios del Camino de Santiago. En la mayoría de los casos, templos románicos o góticos, aunque este artista tiene la cualidad de sorprender a todos con algún regalo más.

Francisco González Ferreras nació en Cistierna (León) hace 74 años y allí fue donde comenzó, a los 13 años, su aprendizaje en la carpintería, un oficio al que ha dedicado toda la vida. Afincado en León al terminar el servicio militar, hace 25 años se jubiló de forma anticipada.

Con la pensión le llegó la hora de dedicar su tiempo a lo que más le gustaba -«desde niño me tiraba, pero me tuve que dedicar a trabajar»-, que fue estudiar aquellos edificios arquitectónicos que le llamaban la atención, para luego reproducirlos a escala. El primero lo tenía bien próximo, la Catedral de León, cuya maqueta ocupa el espacio central de la singular exposición y que tiene la peculiaridad de ser la única que solo reproduce el edificio original en el exterior, porque el resto reflejan con una fidelidad sorprendente cada elemento del interior y exterior.

«Es un privilegio haber podido hacer este trabajo, porque eso me ha permitido acceder a los edificios más insignes y estudiarlos palmo a palmo», explica Francisco González, quien en estos años ha recurrido a la ayuda de una persona que ha entendido su obra a la perfección, el abad de la colegiata de San Isidoro de León, Antonio Viñayo, que le ha facilitado los pases para acceder a las distintas iglesias.

Cada pieza ha exigido un largo proceso. Este artista se vale de varas, adaptadas por él mismo, que se empalman unas a otras para medir aquello que va a reproducir. No es una tarea fácil: «En Santiago de Compostela me he tirado varios días, subido a lo más alto; es duro pero también muy positivo». Su Catedral es la maqueta de mayor tamaño y también la de más trabajo: 5.200 horas repartidas en dos años y cinco días. «Empiezas una maqueta y la trabajas día y noche, sin dormir, pensando cómo resolverla; se han convertido en un vicio», afirma sonriendo. En realidad, Francisco González ha encontrado siete fines muy positivos a su tarea: aprovechamiento pedagógico, terapia psicológica y psíquica, descubrir parte de la historia, iniciación al arte, aprendizaje filosófico, promoción del Camino de Santiago, despejar la mente y preparación física.

Entre los edificios reproducidos destaca la armonía y el estudio arquitectónico de Santa María del Naranco, el León original y un campamento romano. La capital leonesa está representada también con el Palacio de los Guzmanes, los Botines, la Colegiata y el Hostal San Marcos. Leyre, Santo Domingo de la Calzada, Frómista y San Juan de Duero forman también parte de este particular Camino de Santiago reproducido en madera de roble.

Zamora tiene su espacio con tres edificios: la Colegiata de Toro, el Monasterio de Moreruela y la iglesia de Santa Marta de Tera.

«Elijo los edificios que me llaman, de los que puedo aprender, porque mi intención es disfrutar y hacer algo que me agrade». De la Colegiata de Toro le llamó la atención su cimborrio, «y algo muy especial, en los laterales de la nave central a un lado los arcos son de medio punto y al otro tiran a apuntados. También me llaman mucho las portadas y los ábsides». En Moreruela, una de las últimas piezas que ha realizado, «me llamó la atención todo, incluso el lugar en el que se encuentra, es mágico». Santa Marta de Tera «es un románico muy especial, con cabecera cuadrada y las bandas, además del Santiago Peregrino».

De sorpresa en sorpresa, la visita a este museo acaba mostrando lo que él llama «un búnker».

Al abrirse surgen las vidrieras, las esbeltas columnas y los arcos ojivales de la Catedral de León, donde refleja la «arquitectura, armonía y atmósfera» de cada una de sus piezas, captadas del original. Numerosas exposiciones del Camino han visto ya estas obras


XXXLimagen38 piezas de arte buscan museo